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La bichectomía es el procedimiento quirúrgico mediante el cual extraemos las bolas de bichat del rostro, y su objetivo principal es estilizar la cara. Con la extracción de estas estructuras (que son bolsas de grasa) el pómulo gana mayor relevancia, y la apariencia del rostro se vuelve más fina y delgada, ya que estas estructuras aportan volumen en las mejillas.

Es un procedimiento ambulatorio que se realiza con anestesia local. No quedan cicatrices visibles ya que éstas se realizan en la parte interna de la boca. No obstante, esta cirugía requiere de seguimiento dado que la boca es una zona muy propensa a las bacterias, por ello debemos tener especial cuidado en los cuidados y alimentación post-operatorios.

Tras la bichectomía, el paciente se va con una banda compresora que se deja unas horas. Puede aplicar hielo en las mejillas para reducir la inflamación, y es habitual que el cirujano recete antiinflamatorios y antibióticos para hacer más liviano el proceso de recuperación. Es aconsejable dormir la primera noche con la cabeza elevada, y aplicar compresas frías al menos una semana tras la intervención. La alimentación tras la operación es a base de líquidos, a fin de evitar esfuerzos masticando y, por tanto, infecciones. Dependiendo de la evolución, será el cirujano quien le indique cómo y cuándo ir incorporando alimentos blandos en la dieta.

Una de las principales ventajas de esta intervención es que al no necesitar tiempo de reposo, el paciente puede retomar sus actividades de manera inmediata.

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